Hace ya casi un año que no estás. Tu corazón se paró después de 97 años latiendo y de tanto sufrimiento acumulado. Atrás quedó un mundo que ya no entendías porque te habías alejado demasiado de aquella fecha remota en que naciste. Te acostumbraste, sin embargo, a todo lo que hacíamos los que estábamos a tu alrededor y siempre recibías con una sonrisa a aquel que pasaba el rato hablando contigo. Cuánto me arrepiento ahora de no haberme quedado más tiempo en aquel banco.
Contigo se fue ese centro en común que teníamos todos y la historia viva que tú representabas. Te fuiste para siempre y nunca te irás del todo porque sigues viva en cada uno de los lugares que has habitado.
Etiquetas: Abuela