Los “hijos” de San Carlos

By jugandoanoganar

Hoy he ido a una parroquia, un templo diferente a todos los que conozco. Allí no existen los retablos de pan de oro, ni los santos repletos de abalorios. Un cristo crucificado, un mural y unos bancos es toda su decoración. Nadie pide limosna en la puerta porque los que entran son más pobres aun. A Entrevías acuden los que buscan trabajo, los traperos que recogen juguetes y hasta una madre que busca desesperada un techo para su familia. Juan, el pequeño de todos hasta que nazca su nueva hermana, sonríe con la cara sucia y los pantalones rotos. A sus dos años no parece enterarse de que su madre vaga con la casa a cuestas; el carrito del niño y una bolsa llena de ropa es todo  lo que tiene. Su única esperanza es que Javier Baeza le ayude a conseguir un hogar. El alma de la parroquia está ahí para todos, incluso para alzar la voz y arremeter contra aquellos que cometen tantas injusticias. San Carlos Borromeo no es una Iglesia más; es el ejemplo que debe seguir la Iglesia.

Parroquia de San Carlos Borromeo

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Una respuesta para “Los “hijos” de San Carlos”

  1. Pizpireta Dice:

    Si es que existe una Iglesia de verdad, es esta. Y creo que es una iglesia así, con minúsculas.

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